El 30 de abril del 2003 concluye Arriba del Cielo, una recopilación de arrullos, rondas, nanas y juegos. Es un disco temático sobre cómo México le ha cantando a sus niños. Abarca cinco siglos de canciones de las 5 culturas más representativas de nuestro país: nahuatl, maya, zapoteca, mixteca y la mestiza. Incluye desde un arrullo prehispánico hasta canciones contemporáneas.
Temas:
|
1. Azul Silvestre / José Elorza. |
9. La boda del Sapo y la Rana / René Cortés. 10. Canción de Cuna / Armando Rosas. 11. Xikiyehua in Xochitl / Náhuatl Canto de amor. 12. Tuxa Ndoko / Mixteco Recopilación de campo. Versiones instrumentales. 13. Catarina Runngu. 14. La boda del Sapo y la Rana. 15. Canción de Cuna. |
Créditos
|
|
ILUSTRACIONES EN INTERIORES Y JUEGO
Pimpleia, Taller infantil y juvenil de Artes Plásticas.
| Adrián Zamudio Ramírez. Antonio Zamudio Ramírez. David Alejandro Aguilar Gutiérrez. Jimena Gutiérrez Durán. Martha Mariana Derrant Ramírez. |
Adriana Álvarez Izquierdo. Carlos Villa Ortíz. Diego Ruíz Derrant. Juan Pedro Derrant Ramíez. Paola Natalia Cubas Andrade. |
Andrea González Suárez. Daniel Alejandro González Suárez. Franco Humberto Villella Romero. María Fernanda Aguilera González. Sofía Villella Romero. |
Portada: Ronda de niños: Rufino Tamayo. Oleo sobre tela, 150 x 195 cm. 1974. Reproducción autorizada por los herederos del artista en apoyo a la Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.
Revisión de textos en Español: Macario Matus y Benjamín Salvo.
Miguel Ángel Godines en Soliluna.
Transcripción y traducción:
Maya: Briceida Cuevas Cob. Zacpoteco: Macario Matus. Mixteco: Jovilo Santos. Náhuatl: Textos del INAH
Arriba del cielo
Siempre hubo canciones para niños con otro nombre, nanas. Hasta cuando el hombre no hablaba, la madre inventó el arrullo, la caricia que fue en la mujer primitiva, el canto de cuna, la suerte de murmullo que llevaba al niño primero a adormecerse y luego a dormir.
En el regazo materno el hombre, desde que apareció sobre la tierra comenzó a aprender hablar, en otras palabras, a cantar. El canto, la canción, el arrullo, el murmullo, fueron las primeras formas con que el hombre buscó la alegría, a manera de prolongar la vida, que es ya dolorosa, fugaz. La alegría que es una suerte de canción, prolonga la vida, en tanto que la tristeza, la acorta. Por eso todos los hombres cantan desde el regazo materno.
No hay pueblo que no haya compuesto canciones de cuna, nanas, arrullos. México no podía ser y no es excepción. No hay lengua indígena que no los registre. Hay nanas en zapoteco, en mixteco, en maya, en chontal, en náhuatl. Sólo hace falta reunirlas, verterlas procurando que no se derrame ni una gota de ellas. Y eso es lo que hace ahora Susana Harp, tan amante, tan dócil al llamado de las voces antiguas, que ella actualiza y pone al día. Aquí, en este disco reúne algunas, no diremos que las más hermosas porque todas lo son, sino que aquéllas que venciendo el tiempo y la distancia han llegado a nosotros palpitantes de vida como el día en que nacieron.
Pero mejor que lo oigas por tu cuenta lector. El disco está puesto. Escucha, recuerda y vuelve a días remotos, aquéllos en que la primera letra fue una sílaba de un arrullo, de un canto, de una plegaria que permite al niño dormir y mejorar con el sueño la desdicha que siempre fue haber nacido.
Andrés Henestrosa



